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14 noviembre 2023

Por qué ahorrar te convertirá esta Navidad en una persona más feliz

¿Conoces los efectos secundarios del ahorro? Mejora la autoestima, ayuda a afrontar el presente y el futuro, y a marcar prioridades. Descubre esta Navidad cómo abrir una de las puertas a la felicidad.

“Nuestros cerebros no se han desarrollado para tomar decisiones financieras inteligentes”, explica la profesora Dra. Mira Fauth-Bühler, neurocientífica y catedrática de psicología económica y neuroeconomía de la Universidad FOM en Stuttgart, Alemania. De ahí la importancia de adaptar nuestro cerebro a las estrategias de ahorro a través de la educación financiera. 

La profesora explica esta condición humana en el contexto de un estudio realizado por el banco N26, para analizar los modelos de ahorro en diversos países europeos. Según el informe presentado en 2023 con datos de 2021, sus clientes españoles ahorraron de media el 23% de su sueldo, más que los alemanes (18%), italianos (16%) o franceses (6%).

Y la Navidad es un buen momento para entrenar tu cerebro a estos saludables hábitos de consumo. Resulta irónico, pero esta fiesta del consumo es una gran oportunidad para obrar el cambio. 

Educación financiera, parte del aprendizaje

Al margen de las estadísticas, la neurociencia ha empezado a preguntarse por qué la educación financiera sigue manteniéndose al margen del proceso educativo. El razonamiento parte de que si todas las personas estamos expuestas a decisiones sobre ahorro o inversión, con importantes consecuencias sobre la calidad de vida personal y familiar, por qué no se incluye este conocimiento en los que se consideran básicos para la formación de la persona.    

La respuesta es compleja. Hasta ahora la educación financiera se ha relacionado con una esfera privada de las personas, ya que no solo está marcada por el conocimiento, también por los valores y las creencias, estados muy íntimos y protegidos en nuestra sociedad. Sin embargo, en los últimos años esta barrera parece derrumbarse, ya que se considera posible capacitar a las personas para tomar las decisiones relacionadas con su dinero, sin entrar en conflicto con sus valores:  

La educación financiera no implica solo aprender unos conocimientos, sino capacitar a las personas para comprender el proceso de toma de decisiones sobre su dinero. Esto significa capacitar para comprender las opciones, recursos y mecanismos. Una educación que, por ejemplo, ayuda a afrontar con mejor cabeza el aluvión de necesidades que la celebración navideña impone. Por ejemplo, evita financiar las compras para estas fiestas. 

La mejor forma de afrontarlas es realizando un listado pormenorizado de lo que realmente necesitas, este simple ejercicio evitará la compra compulsiva o innecesaria. En segundo lugar, debes asignar un presupuesto para todos los gastos, incluye todos para valorar en qué medida son asumibles para tu economía y modelo de ahorro. 

Recompensa y aversión al riesgo

Sin embargo, esa preparación pudiera entrar en conflicto con una naturaleza humana poco preparada para desarrollar habilidades para el ahorro y el gasto, donde en muchas ocasiones pesa más la emoción que la razón. Algo que explican Pedro Bermejo y Ricardo Izquierdo en Tu dinero y tu cerebro (Editorial Conecta).

Los autores identifican la importancia de adiestrar dos sesgos tan humanos como el de la recompensa y el de la aversión al riesgo. El primero puede animar a invertir en el último teléfono móvil porque satisface necesidades como el ego, al lucir la tecnología más avanzada o a desenvolverse mejor en el mundo digital. Por el contrario, el de la aversión al riesgo advierte sobre la inconveniencia de gastar en un dispositivo que quedará obsoleto en unos años o, incluso, que podemos romper o perderlo.   

Estas reflexiones, que están presente en todas las decisiones de compra y ahorro, particularmente en la época navideña, es la que hay que abordar de un modo racional y coherente con nuestros principios, porque en el ADN no se ha encontrado ningún gen que nos impulse de manera natural a la prevención financiera. Por eso es tan importante activar el sesgo recompensa: piensa que preparar la mejor Navidad asumiendo un gasto racional, ya es un gran motivo de celebración. Son muchas las medidas a tomar:

  • Recicla y reutiliza. Dos de las palabras mágicas. Revisa en tu listado de compras que necesidades pueden ser cubiertas por cosas que ya tienes. Seguramente tu fondo de armario te ofrece la suficiente variedad para combinar varias piezas y no repetir el modelo de pasadas Navidades, y no olvides revisar la caja de la decoración navideña: reutiliza.
  • Apuesta por la decoración ecofriendly. Ambientar tu casa con zero waste es posible con un poco de imaginación y una tarde manualidades. En internet hay miles de propuestas originales de resultados sorprendentes, desde coronas para puertas y ventanas confeccionados con corchos o flores de lana, a adornos para el árbol con materiales que puedes recoger en un paseo campestre o en la bolsa amarilla para el reciclaje de envases.
  • Adelanta la compra de regalos. La previsión en las compras es otra de las medidas más sencillas y productivas, ya que permite escalonar los gastos. Sin embargo, no dejes de asegurarte de que las ofertas que llaman tu atención son reales, no son gangas todo lo que brilla en el Black Friday. Ah, y no olvides conservar los tiques de compra.
  • Cocina en casa. Otra medida económica, sana y divertida es elaborar tus propios menús. Vuelve a coger lápiz y papel para confeccionar uno racional para cada día de celebración, huye de los excesos, por ejemplo, limitando los aperitivos y de la compra de platos ya elaborados (siempre más caros). Congela algunos productos frescos o ya cocinados aprovechando que el precio de las materias primas son ahora más baratas que cuando se acercan las fechas claves. Y, por qué no: ¿prueba a hacer tus propios dulces, preparar unos mantecados o un rosco de reyes está al alcance del cocinero más novato.    

El ahorro nos acerca a la felicidad

Ahorrar es una conducta meditada, que una mayoría asocia con la idea de inteligente y orientada a un fin: garantizar el bienestar presente y futuro. De nuevo aparece el sesgo de la recompensa, que ahora podemos reconducir de una manera provechosa y en cualquier etapa de la vida, la universitaria o la de jubilación. 

Y decimos provechosa porque los ahorros generan beneficios psicológicos. Así lo explican los profesores Peter M. Ruberton, Joe Gladstone y Sonja Lyubomirsky de la Universidad de California y Cambridge en How Your Bank Balance Buys Happiness (Cómo tu saldo bancario compra felicidad):

  • Mejora la autoestima. Contar con un colchón financiero nos aporta mayor seguridad frente a posibles situaciones: imagina lo que orgulloso u orgullosa que puedes sentirte mostrando a tus invitados lo que tus manos pueden hacer en materia de decoración navideña. 
  • Aporta tranquilidad en el presente y el futuro. Los ahorros también benefician a la persona en términos de disminución de ansiedad, porque nos sabemos mejor preparados para afrontar esas decisiones no deseadas como la cuesta de enero. Una sensación que ayuda a manejar el estrés diario al saberse más resiliente: quizás el ideal se resume en alcanzar ese ahorro que nos permita no preocuparnos por el dinero, ni convertir el dinero en un problema. 
  • Marcar prioridades. Otro de los beneficios asociados al ahorro es el de distinguir mejor entre lo accesorio y lo prioritario. El ahorrador controla mejor los impulsos de la compra compulsiva (e innecesaria) porque sabe priorizar, por ejemplo, para destinar ese dinero a algo que realmente le complace en el largo tiempo, como aumentar su capital para la jubilación o comprar una segunda vivienda en el campo.    

Y la última advertencia, es que como todo en la vida, debe ser afrontado desde la equidad. En un interesante artículo, The New York Times advertía sobre el riesgo de que la planificación financiera en el futuro, reste felicidad en el presente. Pero ese sería otro cantar, para la mayoría de las personas, la previsión financiera pesa positivamente: prueba a ahorrar esta Navidad, puede que este logro convierta las fiestas en aún más especiales. 

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